martes, 16 de noviembre de 2010

De Maceda a Mourinho

En el fútbol, como en la vida, no todo vale. Y en mi vida, en concreto, en mi vida como aficionado al fútbol, hay un antes y un después del partido del domingo en El Molinón. De Maceda a Mourinho, ese es el titular de mi historia y el resumen de mi idilio con el Real Madrid, con el permiso de mi Sporting, el club de mi corazón al que un buen día le puse los cuernos para seguir a mi ídolo Maceda. No tenía opción. Habían sido demasiados años correteando por mi casa en Logrezana con una camiseta de algodón pintada de rojiblanco, un escudo de los que se compraban aparte para que me lo cosiera mi tía a mano (le puso unos corchetes que me permitían quitarlo y ponerlo) y cinta aislante negra con la que dibujaba un 4, el 4 de Maceda, a mi espalda. ¡Qué tiempos aquellos! Sin más imágenes que las de mi imaginación al escuchar el tablero deportivo de Radio Nacional de España, saltaba y celebraba los goles de Gomes como si estuviera en el campo.
Pero un buen día 'mi' Maceda emigró eclipsado por un mundo mejor futbolísticamente más allá del Pajares. Y yo lloré. Tanto que no pude desprenderme de mi ídolo y, aunque mi corazón siguió latiendo en rojo y blanco, otra parte de mí, escondida no se sabe en qué sitio, si en el alma o en el cerebro, se hizo del Real Madrid. Del Sporting y del Madrid, pura contradicción cuando lo que se lleva en Gijón es ser del Sporting y del Barcelona. Pero la vida tenía esos caprichos, como el que mi padre sea del Oviedo y del Barcelona. Se pueden imaginar lo que es ver un partido a su lado.
El Madrid tenía su encanto, hasta se me parecía al Sporting. Era un equipo señorial que tiraba de la cantera con la Quinta del Buitre, que jugaba como los ángeles, que se partía la cara en el campo con Camacho, que tenía gente humilde como Santillana o Gordillo, que enamoraba. Bien es ciero que también estaba Hugo Sánchez, a quien odié cuando el pisotón a Ablanedo II. Y era el Madrid de Maceda. Pero detrás de él era el Madrid de Mino, de Esteban, de Luis Enrique... Me fue muy fácil ser del Sporting y del Madrid. Siempre quería que ganasen los dos, salvo dos veces al año, cuando se enfrentaban entre sí. Entonces no había duda, del Sporting a morir.
Y así pasaron los años, renovando cada temporada mi carné del Sporting (soy el socio número dos mil y pico después de más de veinte años) y pegado al televisor para ver a mi Real Madrid.
Hasta Zidane parecía haber recuperado aquellos valores del madridismo. Pero ahora todo se ha venido abajo, como muy bien dijo ayer Rivera. Ahora es el Real Madrid de la prepotencia, de la arrogancia, de la chulería, del culto a la exclusividad, el Madrid que recupera episodios negros de la historia de España, que mira por encima del hombro a la 'gente de provincias' arropado por un aparato mediático, la nueva 'prensa del movimiento' que mete a sus jugadores en una burbuja intocable que les hace creerse seres superiores. Es el Madrid de Florentino Pérez, un empresario que vive de la obra pública que le dan a ACS buena parte de los políticos con los que comparte confidencias en su palco, que se abraza cada quince días en el Bernabéu a un ex presidente del Gobierno que nos metió en una guerra que no era la nuestra. Un presidente que el pasado fin de semana no dijo ni 'mu', ni a favor ni en contra de Mourinho, ni de Preciado, no vaya a ser que una ciudad, Gijón, que le ha metido en el bolsillo varios millones de euros con la obra del superpuerto de El Musel, se enfade y no pueda seguir haciendo caja.
Y luego está Mourinho, un personaje que es tan pobre que sólo tiene dinero. Que ha llegado a una sociedad, la española, que valora a la gente por lo que tiene y no por lo que es. Un don nadie que olvida a diario que cuando sale de su trabajo, que no es más que entrenar a un grupo de deportistas, no es más que nadie, es un vulgar ciudadano al que nadie revelará un secreto, en quien nadie confiaría y que a buen seguro se quedaria solo si no fuera por los números de su cuenta bancaria.
De Cristiano Ronaldo no digo nada. Porque nada se puede decir de quien no es culpable de su ignorancia y la mala educación que recibió. Cuando alguien es así sólo queda comparecerse de él. Es un muñeco en manos de una sociedad esquizofrénica que idolatra a niñatos y luego los tira a la basura cuando ya no tienen lo único para lo que valen, que es darle patadas a un balón.
De Maceda a Mourinho, del Sporting al Real Madrid, un viaje de ida y vuelta con el firme propósito a día de hoy de no volver a partir, de quedarme aquí para siempre. Qué pena.

6 comentarios:

  1. Soy David Duarte, estoy en el grupo del Facebook de Ser Gijon. Mi mas sincera enhorabuena por el artículo. Tenemos una historia paralela, hasta esta semana yo también me consideraba un poco del Madrid. Nací en el 80 y siempre tuve predileccion por Maceda, incluso suscribo lo de la camiseta y la fascinacción por la Quinta del Buitre. Pero la linea entre el amor y el odio es muy fina y los tiempos cambian, aquel futbol de pantalones sobaqueros ya no existe. Y el Madrid despierta hoy en mi el odio mas visceral, solo comparable a lo que sentí cuando Fignon escupió a la camara o cuando Hamilton puteo a Fernando durante todo un año. Eso no se olvida. Un Saludo y Puxa Sporting

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  2. chapó.Me encanta lo de la cinta aislante y el escudo de coser a parte (en mi caso para una camisola de presunta segunda equipacion de Ablanedo, jeje). Puxa Sporting, y punto en boca. (Chus)

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  4. Tu opinión me inopiniona, ¿o quiero decir me inoportuna?

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