miércoles, 5 de mayo de 2010

El mito del fotoperiodista

¿Por qué se autoproclaman fotoperiodistas quienes en realidad son fotógrafos que trabajan en un periódico? Siempre me lo he preguntado al acudir a algún acontecimiento y verlos allí, a todos juntos, como un rebaño de gente que se cree distinta al resto, con cierto halo de superioridad sobre esos mal llamados 'plumillas', de quienes reniegan hasta el punto de hacerle más caso a su 'colega fotoperiodista' de otro medio de comunicación que a su compañero.

De repente, sin saber muy bien por qué, empiezan a disparar sus flamantes cámaras (a ver quién la tiene más grande) y flashes sobre personajes a quienes muchas veces ni conocen y se van orgullosos, y de nuevo en rebaño (luego, no se pueden ver la mayoría y se ponen la zancadilla un día sí y otro también, pero vacila mucho eso de seguir la corriente en público), en busca de cosas con más glamour que retratar, que para ellos una rueda de prensa es más un castigo que un ejercicio de fotoperiodismo. Curiosamente, para 'elevar' el nivel de sus conversaciones hablan de la foto del día en El País o en El Mundo de sus gurús, auténticos fotoperiodistas, captadas muchas veces ¡¡¡¡en ruedas de prensa!!!!, pero en las que estuvieron solos, lejos del rebaño, ojo avizor, conscientes de la importancia de cada gesto y perfectos conocedores de los personajes que retratan, de por qué están allí y de qué puede ser noticia. Vamos, que leyeron el periódico antes de ir.

Ser fotoperiodista no es hacer una foto de algo que te llama la atención, eso es ser aficionado a la fotografía, con mayor o menor conocimiento de la técnica, con mayor o menor originalidad. Ser fotoperiodista es plasmar a través de una imagen el criterio periodístico de quien la capta acerca de un hecho o de un acontecimiento. Por tanto, no llamemos fotoperiodista a quien no lo es, porque estaremos haciendo un gran daño a quienes sí lo son y a toda una profesión.

Y no llamemos a convocatorias de dudosa calidad, 'exposición de fotoperiodistas'. ¿Alguien se atreverá alguna vez a decirles que más de la mitad de las fotografías, muy bien subvencionadas por cierto con dinero público a través de una asociaciones de fotoperiodistas que no son fotoperiodistas, no tienen nada que ver con el fotoperiodismo y muchas veces se asemejan más a un álbum de fotos de vacaciones de una comunidad de vecinos?

Lo mismo vale para diferenciar a los periodistas de quienes escriben en un periódico. Los conceptos de profesionalidad y de criterio periodístico tienen que estar muy por encima y deberían ser más respetados, empezando por los medios de comunicación, pero también por la sociedad, que llama periodistas a auténticos 'terroristas' de la palabra escrita.

El derecho a la información (y esto vale tanto para periodistas como para fotoperiodistas) está contemplado en la Constitución Española como uno de los 'derechos fundamentales', al mismo nivel que, por ejemplo, el derecho a la vida. Por eso siempre pregunto a quienes defienden el ejercicio del periodismo sin una titulación: ¿Dejaría usted que operase a vida o muerte a su hijo alguien que no tiene la carrera de Medicina pero que sabe más que un médico? ¿Por qué alguien que lo sabe todo sobre leyes no puede ejercer de abogado en un juicio sin haber estudiado la carrera de Derecho?

Un premio Nobel de literatura puede ser un pésimo periodista y el mejor fotógrafo del mundo puede ser un mal fotoperiodista. No lo olvidemos ni unos ni otros e intentemos dignificar a nuestras profesiones con un ejercicio de humildad y superación.