jueves, 3 de mayo de 2012

A propósito de Los Secretos

Esta es la crónica que escribí para el periódico de un concierto suyo en Avilés, en 2004. Va por vosotros, maestros.


El secreto mejor guardado
Alvaro Urquijo y su banda cautivaron a sus incondicionales en un espectáculo que había comenzado la noche anterior en el Don Floro

He muerto y he resucitado varias veces en mi vida gracias a Los Secretos. Sin saberlo, en silencio, sin pararme a pensar en la pócima mágica de una banda que parece esconder el secreto de su longevidad musical como su bien más preciado. El sábado lo volvieron a hacer, pero en público. Su concierto fue lo más parecido a la reunión de una secta que quería poner en común lo que tantas veces habían sentido por separado sus miembros escuchando a Los Secretos. Alvaro Urquijo nos puso en trance desde la primera canción, nos llevó al nirvana para hacer coros con su hermano Enrique desde el cielo y nos resucitó de golpe, de la forma que más duele. «Vete ya de mi vida...», nos dijo después de una hora y diez minutos sobre el escenario. Nos fuimos con el corazón desgarrado y ese desasosiego optimista que transmiten Los Secretos en todas sus canciones


Un auditorio lleno y un público maduro y entregado. Así fueron recibidos Los Secretos. Sin parafernalias, sin adornos. Tres músicos excepcionales, un escenario y 600 fans entregados antes de que suene el primer acorde. No va más.

Alvaro hizo gala de su timidez. Entre tema y tema apenas acertaba a decir lo importante que había sido para él la canción. El público también comenzó tímido, pero no era para menos. Nadie se atrevía a estropear con unas palmas o unos coros el maravilloso sonido del trío musical en el auditorio de la Casa de Cultura. Pocas veces se habrá podido disfrutar de una acústica igual en un directo en Avilés. 


'Sueña', 'Quiero beber hasta perder el control'..., la temperatura del recinto fue subiendo poco a poco. 'Pero a tu lado' y 'Agárrate a mí María' arrancaron los primeros coros. Alvaro también se animaba, hasta llegar a exclamar espontáneamente un «¿de p... madre!», tras dejar en manos del público algunos de los estribillos más conocidos.
'Por el bulevar de los sueños rotos' introdujo en escena a un artista con trayectoria paralela a Los Secretos. Joaquín Sabina había escrito la letra y Alvaro Urquijo puso la música pensando que el autor era su hermano Enrique, presente en el recuerdo durante todo el concierto. «Te he echado de menos hoy...», le cantó Alvaro. El público también.
Tras una hora de concierto, se cumplían las palabras de Béznar Arias en la noche anterior. «Acaban todos sus conciertos con 'Déjame'». Llevaba razón, pero faltaban los bises. Y los hubo en tres ocasiones y con un público que se había soltado el pelo y no estaba dispuesto a dejar marchar de Avilés a Los Secretos. Diez minutos después, el trío 'recogió' los vítores y aplausos con humildad y agradecimiento. Nos supo a poco, porque nadie se cansa de su música 26 años después. Y lo peor es que se fueron sin desvelarnos el secreto mejor guardado de Los Secretos.